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Новини з України. Аргентина хоче врятувати бібліотеку, яку закрив Путін (мовою оригіналу)
Опубліковано 19 вересня 2017 року о 23:34

Domingo de sol y clima de gratitud en la Biblioteca Nacional. Hace un par de meses su director, Alberto Manguel, leyó la noticia sobre la clausura de la Biblioteca de Literatura Ucraniana en Moscú, Rusia, y decidió no quedarse de brazos cruzados. Hombre de mundo libre, a Manguel le horrorizó que la directora de la institución ucraniana, Natalia Sharina, terminara condenada a una pena de cuatro años de prisión. Actualmente está detenida. Fue cuando decidió abrir una Biblioteca Ucrania en la Biblioteca Nacional.

Como era de esperar, el cerco burocrático ruso se cerró sobre los 25.000 volúmenes de la institución ucraniana y no hubo posibilidad de tener parte de ese acervo el domingo, cuando en un acto sencillo de desagravio y apoyo, Manguel dio por inaugurada la Biblioteca Ucrania en la sede de la institución argentina, con la presencia del embajador de ese país, Yurii Diudin, y representantes de la entidad cultural Prosvita, que difunde la cultura ucraniana en la Argentina. Prosvita donó una colección de periódicos ucranianos y el director del Centro de Investigación de la Biblioteca Nacional localizó fotos y documentos de ese país que ayer fueron exhibidos a la entrada del auditorio Jorge Luis Borges.

"Toda Biblioteca, desde la de Alejandría, hasta hoy, lleva implícita la amenaza de su destrucción"

Alberto Manguel

En el acto, Manguel subrayó que “los fondos y los servicios bibliotecarios no deben estar sujetos a forma alguna de censura política, ideológica o religiosa, ni a presiones comerciales”. Tras referirse a la censura de la dictadura argentina, siguió: “Toda Biblioteca, desde la de Alejandría, hasta hoy, lleva implícita la amenaza de su destrucción. A todas debemos agregar ahora la biblioteca de literatura ucraniana de Moscú, creada en 1989. En 2000 adquirió un rango autárquico y en julio de este año fue clausurada. Parte de sus fondos pasaron a la Biblioteca de Literatura Extranjera de Moscú”.

Manguel habló del dictamen de la Corte Municipal de Moscú, que declaró a Sharina culpable de “incitar al odio contra el pueblo ruso”, a través del acervo bibliográfico de la biblioteca, y de hacerlo con “fondos estatales rusos para comprar libros antirrusos” brindando a los “nacionalistas ucranianos un refugio en Moscú”.

Argentina quiere rescatar una biblioteca que cerró Putin

Música. Folclore ucraniano en el acto de inauguración de la Biblioteca Ucrania.

La creación de la Biblioteca Ucrania muestra la voluntad de la Biblioteca Nacional, a través de su dirección, de “no permanecer impasible a la violación de los derechos de una institución hermana", dijo.

De inmediato, el embajador de Ucrania en la Argentina definió la voluntad de Manguel como un proyecto político y cultural, porque su objetivo “es defender la libertad de expresión". En un duro discurso contra el gobierno de Vladimir Putin, el embajador señaló que lo ocurrido con la institución literaria ucraniana en Moscú expresa “la paranoia anti-ucraniana del Kremlin que, primero robó una parte de nuestro territorio (la península de Crimea) y luego desató una guerra no declarada contra nuestro país. Rusia siempre ha luchado contra nuestra cultura y nuestra lengua. Al cerrar este año la Biblioteca de Literatura Ucraniana en Moscú, Putin vino a demostrar que es fiel heredero del totalitarismo stalinista”. Y de inmediato apostó a que lo fundamental es seguir difundiendo “libremente nuestra cultura, nuestra literatura y nuestra lengua”.

Por su parte, con 93 años de antigüedad, la entidad cultural Prosvita donó libros y una colección de periódicos y colaborará activamente con la nueva Biblioteca creada en la Biblioteca Nacional.

Natalia Sharina, según señaló en su momento el periódico norteamericano The New York Times, sufrió la clausura de la Biblioteca en Moscú también como un ataque contra las figuras culturales e intelectuales que tienen lazos con Ucrania. Sus abogados apelaron la sentencia y, de no obtener una revisión, llegarán a la Corte Europea de Derechos Humanos.

Durante el juicio, Sharina –que está bajo arresto domiciliario desde octubre de 2015 aunque tiene su condena en suspenso- negó que tuviera “cualquier motivo o intento de influir en la opinión de las personas". Aunque no está en prisión, la ex directora de la biblioteca de literatura ucraniana debe presentarse de manera compulsiva ante las autoridades judiciales periódicamente.

“No soy culpable de nada. Nadie le da al director de una biblioteca el derecho, mucho menos la responsabilidad, de censurar legalmente libros publicados”, se defendió la directora. Ivan Pavlov y Yevgeny Smirnov, abogados de Sharina, afirman que los libros supuestamente “antirrusos” fueron “plantados por fuerzas de seguridad armados cuando allanaron sorpresivamente la biblioteca en 2015. Fueron estos agentes los que incautaron libros del nacionalista ucraniano Dmytro Korchynsky y otros títulos para niños. Según Pavlov y Smirnov, Natalia Sharina sufrió una grave lesión en la columna mientras era trasladada ante la Corte para su comparecencia judicial.

Clarín, Susana Reinoso

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