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Виступ Посла України в Аргентинській Республіці Юрія Дюдіна під час конференції на тему: «Ситуація в Україні в умовах сучасної міжнародної кон’юнктури»
Опубліковано 29 квітня 2014 року о 00:00

La situación de Ucrania ante la coyuntura internacional

 

  • Excelentísimo Señor Embajador Adalberto Rodríguez Giavarini, Presidente del CARI,
  • Excelentísimo Señor Anthony Estrany y Gendre, Vicepresidente del CARI,
  • Estimados Señores Miembros del Comité Ejecutivo del CARI, representantes de las autoridades y de los órganos del poder de la República Argentina,
  • Excelentísimos Señores  Embajadores y miembros del Cuerpo Diplomático y de los círculos académicos, profesionales de comunicación,
  • Amigos de nuestra querida colectividad ucraniana en la República Argentina,
  • Señoras y Señores Invitados.

En primer lugar quisiera expresar mi sincero agradecimiento a la Dirección del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales por esta oportunidad que me fue ofrecida de intervenir delante de un público tan distinguido, los profesionales con muchos años de experiencia en las relaciones internacionales, para hablar de la situación dramática que está viviendo mi país, Ucrania.

Durante las últimas semanas y meses, los ojos de todo el mundo están fijados en Ucrania, y lamentablemente eso no ocurre por buenas razones. Después de algunos meses turbulentos de lucha contra un régimen corrupto y anti-popular, Ucrania ha sido objeto de una intervención militar por parte de un estado vecino que, a pesar de una fortísima condenación internacional, prácticamente nos ha privado de una parte de nuestro territorio y continúa haciendo de todo para desmembrar nuestro país, impidiéndonos a retomar el camino democrático que el pueblo ucraniano ha escogido.

Entonces, para comprender mejor lo que está pasando en Ucrania hoy día, yo voy a recordarles, en trazos generales, lo que sucedió en mi país durante los últimos seis meses.

1.                Las raíces del conflicto ucraniano

Desde la llegada al poder del Presidente Viktor Yanukovych en 2010 hasta el año pasado la situación en Ucrania venía deteriorándose en todos los aspectos. La corrupción en los escalones más altos del poder ha llegado a niveles catastróficos como quedó bien evidente cuando se abrieron al público los lujosos palacios de los ex-gobernantes después de su fuga del país en febrero pasado. Al mismo tiempo, enormes recursos financieros provenientes del comercio exterior se quedaban en los bolsos de unos pocos del grupo más cercano a Yanukovych, en primer lugar, los miembros de la “Familia” que controlaban el Banco Central y los ministerios clave del gobierno (los de los impuestos y recaudaciones, la aduana, la infraestructura etc.).

A pesar del discurso oficialista, la vida de los empresarios, sobre todo, pequeños y medios, no se hacía más fácil – para abrir un negocio uno tenía que gastar una gran cantidad de tiempo, nervios y sobre todo dinero. El sistema de sobornos existía en todos los escalones del servicio público – desde el registro civil, escuelas y medicina pública hasta las oficinas del registro automóvil e inmobiliario, la policía y los órganos judiciales. Todo el mundo sabía de los jueces corruptos que podían tomar cualquier fallo a favor de los más ricos y absolver a los criminosos con una fortuna envidiable.

La situación económica del país también se agravó bastante, las necesarias reformas estructurales se iban postergando y con la fuga de capitales en masa del país las reservas de divisas llegaron al nivel más bajo en el último decenio. El vaso de la paciencia popular estaba al colmo, el pueblo ya no quería y no podía esperar más para cambiar ese gobierno corrupto por medio de las elecciones programadas para el año 2015.

 

2.                “La revolución de la dignidad” y el Euromaydán

La política exterior del Gobierno de Viktor Yanukovych, en teoría, estaba dirigida hacia la Unión Europea. Según el discurso oficialista, la integración europea era la prioridad central de esa política. En este sentido, los diplomáticos ucranianos, tanto en la sede de la Cancillería, como en las embajadas sobre todo en los países miembros de la UE estaban trabajando duro para preparar el Acuerdo de Asociación con la Unión.

 

Fueron aplicados enormes esfuerzos, con el apoyo de las organizaciones empresariales, no gubernamentales, y hasta culturales y eclesiásticas para convencer a los gobiernos de los 28 y a los burócratas de Bruselas a firmar el acuerdo. Lo conozco por mi experiencia pues los últimos 5 años de mi trabajo en la Cancillería estaba trabajando en varios puestos en el Departamento Europeo.

Después de haber rubricado el proyecto del Acuerdo de Asociación a principios de 2013 ya teníamos un texto listo para ser firmado. El documento preveía una asociación política y una integración económica con la Unión Europea, sin siquiera mencionar la posibilidad de una futura adhesión de Ucrania al bloco (esa fue la insistencia de los países de la UE que todavía están tratando de “digerir” las dos últimas olas de ampliación).

Todos estaban con los ojos puestos a la capital lituana, Vilnius, donde el 28 de noviembre de 2013 en la Cumbre de la Asociación Oriental debería ser rubricado el acuerdo histórico entre Ucrania y los 28. Pero allí inesperadamente sucedió lo que todo el mundo conoce – a la última hora el Presidente Yanukovych se negó a firmar el documento alegando que Ucrania necesitaba de más tiempo para preparar su economía a las normas europeas.

Al mismo tiempo se efectuaba un giro de 180 grados hacia “el gran vecino del norte” quien le prometió a Ucrania un crédito de 15 mil millones de USD para ayudar a la economía ucraniana a borde de un “default” (podemos sólo imaginar cuanto de este dinero vendría a parar en los bolsos de Yanukovych u su “Familia”).

Lo que sucedió en Vilnius fue una ducha fría, un golpe profundo contra todos los ucranianos que tenían esperanzas de poder acabar con la corrupción y el nepotismo por medio de padrones y normas europeas, democráticas y civilizadas. El hecho de Yanukovych sirvió de gatillo que desencadenó una ola de protestas jamás antes vista en Ucrania. Millones de personas, entre estudiantes, pequeños empresarios, intelectuales salieron a las calles y plazas de Kiev y de otras ciudades, en protesta contra el gobierno corrupto, reclamando su derecho a vivir en una sociedad libre y democrática.

La Plaza de la Independencia en el corazón de la capital ucraniana, el famoso Maidán que había sido el símbolo de la Revolución Naranja de 2004, nuevamente se volvió el centro de las protestas que se agravaron especialmente después de que la policía anti-motines, por orden expresa de los gobernantes, el 30 de noviembre dispersó con violencia la manifestación pacífica de los estudiantes golpeando con bastones y prendiendo a muchos jóvenes indefensos.

Los meses que se siguieron fueron caracterizados por la consolidación del “Euromaidán” (pues defendía los intereses europeos, de allí el nombre) que se convirtió en una estructura del pueblo bien organizada, con sus fuerzas de autodefensa reunidas en escuadrones, pero además sus hospitales de campaña, cocinas y comedores para miles de personas y hasta sus centros de lecciones y conferencias y palcos para conciertos y actividades culturales. Era casi como el estado paralelo en el corazón de la capital ucraniana que no quería subordinarse al gobierno oficial. Millares de personas, no sólo de Kyiv sino de todas las regiones de Ucrania, por su propia y espontánea voluntad traían diariamente ropa de invierno, comestibles, leñas, medicamentos y dinero para apoyar a los protestantes.

Está claro que al Gobierno de Yanukovych no le gustaba nada esta situación; trataba de todas formas a liquidar esa expresión del descontentamiento popular que representaba el Maydán. La situación se agravó seriamente cuando el parlamento controlado por el Partido de las Regiones (partido de Yanukovych) el 16 de enero votó un paquete de leyes antidemocráticos que ponían bajo estricto control las reuniones públicas, daban más poderes a las fuerzas policiales, aumentaban la censura en los media etc. El pueblo volvió a salir en masa a las calles y plazas, pero ahora las exigencias ya eran diferentes – se agregó la renuncia del gobierno, la investigación pública de las represiones, entre otras. Poco después comenzaron los enfrentamientos y aparecieron las primeras víctimas.

Las tropas de elite de varias regiones de Ucrania, los escuadrones antidisturbios, obedeciendo a las ordenes superiores, abrieron una verdadera guerra contra los insurgentes que utilizaban los cócteles molotov y los neumáticos encendidos para obstaculizar el ataque de policías y fuerzas militares. Creo que todos han visto las fotos muy llamativas de esos trágicos días y noches de la batalla campal en el propio centro de Kyiv.

La tragedia llegó a su auge los días 19 y 20 de febrero cuando, en el ámbito de la llamada “Operación antiterrorista” entraron en acción los francotiradores. La investigación todavía está en curso pero ya hay pruebas irrefutables que las órdenes para disparar contra los manifestantes que en su mayoría no tenían más que un escudo de madera que era fácilmente penetrado por una bala, partían de la jefatura superior – del entonces Ministro de Interior y del propio Presidente Yanukovych. El resultado de esas acciones criminosas es conocida por todo el mundo – hasta ahora 106 muertos confirmados y centenas de heridos, muchos de los cuales en estado grave, estando siendo tratados en hospitales ucranianos y de varios países europeos.

La caída del régimen que se siguió a esos acontecimientos sangrientos era lógica e inevitable. El Memorando que fue firmado por Yanukovych con los líderes de la oposición, con la presencia de observadores europeos el 21 de febrero, no era más que una tentativa de prolongar la agonía de un régimen que se manchó de sangre de sus conciudadanos.

El Parlamento Ucraniano donde a raíz de lo sucedido se formó una nueva mayoría el mismo día 21 aprobó la reforma constitucional que preveía el retorno a la Constitución de 2004 (una de las cláusulas del Memorando) y el balance más equilibrado entre los poderes ejecutivo y legislativo. Pero Viktor Yanukovych no cumplió con su parte del compromiso – la misma noche se escapó del país, con el apoyo de tropas rusas, para aparecer pocos días después ya en Rusia.

 

3.      Los desafíos de las nuevas autoridades de Ucrania

Luego de la fuga de Yanukovych y de la mayoría de los miembros de su gobierno el Parlamento nacional se quedó el único órgano legítimo del poder en el país, y tuvo que asumir toda la responsabilidad por la situación en el país.

El 22 de febrero el Parlamento aprobó la resolución sobre la destitución del Presidente Víctor Yanukovych y la convocatoria de las elecciones presidenciales anticipadas para el día 25 de mayo. El mismo día los diputados eligieron al Sr. Oleksandr Turchynov como nuevo Presidente del Parlamento de Ucrania. Al día siguiente la Verjovna Rada de Ucrania, guiándose por las normas de la Constitución de Ucrania, designó a Oleksandr Turchynov como Presidente interino de Ucrania hasta la celebración de las elecciones presidenciales anticipadas.

Es importante señalar que esas primeras decisiones más importantes fueron tomadas con la mayoría constitucional de votos (más de 300), o sea junto con los partidos de la antigua oposición que ahora formaron una nueva mayoría votaban representantes de otras fuerzas políticas, inclusive del Partido de las Regiones.

El 27 de febrero la Verjovna Rada de Ucrania por 371 votos aprobó al Sr. Arseniy Yatsenyuk, líder del Partido “Batkivshchyna” (Patria), como nuevo Primer Ministro de Ucrania, quien pocos días más tarde presentó el programa de su gobierno interino que prevé la realización de medidas muy severas de ajuste económico.

Los desafíos que enfrenta este gobierno provisional son enormes, sobre todo en el plano económico. Con el apoyo de organismos internacionales fue elaborado un programa minucioso de reducción de gastos públicos y reajustes estructurales que le permitiría al gobierno a evitar el descalabro financiero y, en un mediano plazo, a retornar al camino de la estabilidad y del crecimiento.

La condición “sine qua non” para la realización de este programa era y sigue siendo la paz y la falta de presión externa para poder llevar a cabo las reformas necesarias. Pero justamente eso es lo que lamentablemente no nos fue brindado. Un país vecino que hasta hace poco se quería apodar de “amigo”, “hermano” y “socio estratégico” de Ucrania le asestó un golpe traicionero por la espalda a nuestro país, aprovechando su debilidad y su estado de transición institucional.

 

4.      La anexión de Crimea y las tropas rusas

Durante los últimos días de febrero – inicio de marzo la situación en la península Crimea  se deterioró de manera considerable. El 27 de febrero la Verjovna Rada (Parlamento) de la República Autónoma de Crimea, a pesar de las disposiciones de la Constitución de Ucrania, ratificó el nuevo gobierno de la Autonomía y la realización del Referéndum el próximo día 25 de mayo con el objeto de definir la ampliación de la autonomía de la república. Más tarde la fecha del referéndum fue adelantada dos veces – primero para el 30 de marzo y finalmente para el 16 de marzo.

 

Al mismo tiempo fue registrado el aumento considerable de la cantidad de las tropas rusas en Ucrania. En flagrante violación del Memorando de Budapest de 1994 que preveía las garantías de la integridad territorial de Ucrania por parte de varias potencias nucleares, entre ellas Rusia, y de los acuerdos bilaterales que establecen las normas de la permanencia de la flota rusa del Mar Negro en Crimea, se ha presenciado un considerable aumento de las tropas rusas en muchos puntos de la península fuera de su local establecido – la base naval de Sebastópol.

Las fuerzas rusas y las llamadas “autodefensas” de Crimea tomaron bajo su control todos los aeropuertos y aeródromos de la península, bloquearon las bases militares ucranianas, incluido el Estado Mayor de la Marina Ucraniana, unidades de control antiaéreo. Entraron ilegalmente en los puertos de Crimea decenas de buques de guerra rusos de las flotas del Mar Báltico y del Mar del Norte de los que desembarcaron millares de efectivos y material bélico. El 1 de marzo el Consejo del Estado de la Asamblea Federal de Rusia aprobó por unanimidad la invocación presentada por el Presidente Putin que le otorgaba el derecho a desplegar “un contingente militar limitado” de las fuerzas armadas rusas en el territorio de Ucrania.

Simultáneamente se ha desarrollado por los órganos oficiales de Rusia una campaña propagandística sin precedentes para justificar sus acciones intervencionistas. Esa campaña que por muchos analistas es comparada con la que fue emprendida por el Estado nazi alemán antes de la Segunda Guerra Mundial, consiste en mentiras groseras, calumnias y tergiversación de hechos y tiene una enorme envergadura no solamente en los media rusos, sino también en muchos países del mundo mediante publicación de materiales con una propaganda abierta o camuflada que eran generosamente pagos de los fondos especiales creados por el Gobierno de Moscú para el efecto.

El 11 de marzo el Parlamento de Crimea, que estaba controlado por militares armados del ejército ruso, aprobó la declaración de independencia de la república y reiteró su aspiración de adherirse a la Federación de Rusia. Las autoproclamadas autoridades de Crimea promulgaron la nacionalización de todos los bienes y las empresas públicas ucranianas en la península, incluida la flota de la compañía estatal que realiza la prospección y la producción de petróleo y gas en la plataforma continental del Mar Negro.

Cabe señalar que el actual “Primer Ministro” de Crimea Serguei Aksyonov, más conocido en los círculos criminales como el jefe mafioso “Goblin”, es líder de un partido ultranacionalista prorruso que en las últimas elecciones legislativas en Crimea obtuvo apenas 3% de los votos - ¿a quien él representa? También el “Presidente” del Parlamento de Crimea Vladimir Konstantinov tiene cuentas con la justicia ucraniana. Mientras tanto, los dos son abiertamente apoyados y patrocinados por Moscú.

El “referéndum” sobre la autodeterminación de Crimea que fue conducido el 16 de marzo por las autoproclamadas autoridades de la región no tiene ninguna legitimidad y sus resultados no fueron reconocidos por el Gobierno de Ucrania ni por la absoluta mayoría de los países del mundo.

Fue ilegal e ilegítimo por varias razones. Primero porque la Constitución de Ucrania estipula que los asuntos de cambios territoriales sólo pueden ser objeto de un referéndum nacional. Segundo porque no existe todavía ningún marco legal, no hay una legislación sobre los referéndums locales. Y, como es obvio, no podemos considerar válidos los resultados de una votación realizada bajo las miras de ametralladoras de las tropas ocupantes.

El mito sobre la legitimidad de dicho plebiscito fue desmentido hace poco por las declaraciones del propio Presidente ruso Vladimir Putin durante su reciente  “comunicación con el pueblo”. El 4 de marzo Putin negó la participación de militares rusos en el bloqueo de unidades del Ejército ucraniano en Crimea, pero ya el 17 de abril el mismo gobernante ha reconocido que detrás de las llamadas “autodefensas” de Crimea estaban soldados rusos que supuestamente ayudaban a realizar “de manera limpia y honesta” lo que la parte rusa calificó de “referéndum”. Esta confesión del Presidente ruso ha sepultado definitivamente el mito sobre una “expresión libre de voluntad” de los habitantes de Crimea. De nuestro punto de vista lógicamente, el paso siguiente debería ser el reconocimiento por la parte rusa del hecho irrefutable que un plebiscito celebrado bajo la mira de los fusiles de los militares de otro país, el cual además está muy interesado en sus resultados, tiene una definición bien clara – la anexión – con todas las consecuencias legales internacionales que de allí provienen.          

 

Todavía antes de la votación, el 14 de marzo, el Tribunal Constitucional de Ucrania reconoció el plebiscito como anticonstitucional y exigió su suspensión. Llevando en consideración este veredicto del máximo órgano judicial del país, el 15 de marzo el Parlamento de Ucrania tomó la decisión de disolver el parlamento de Crimea por haber violado la Constitución nacional. Sin embargo, el gobierno separatista de la república, apoyado por Moscú y bajo la fuerte presencia de las tropas rusas, ignoró las decisiones legales y continuó con la conducción del “referéndum” que resultó en números de “participación” nunca antes vistos en la historia de la península. Los números reales de participación en algunos distritos, por ejemplo en Bajchisaray, donde vive la mayoría tártara, según fuentes locales, han sido más que 2 veces inferiores de los que fueron mostrados por las “autoridades” (no llegó a 40%).

Prácticamente no hubo observadores internacionales a acompañar el plebiscito, excepto un número reducido de diputados rusos y representantes de algunos partidos marginales de países europeos. El Comité de los electores de Ucrania registró múltiples infracciones y violaciones de la ley electoral como casos de votación de los mismos electores en varias mesas, la inscripción fácil de personas en las listas directamente en las mesas de votos, la votación de ciudadanos con pasaportes rusos, intimidaciones de votantes para que fueran a las urnas y hasta casos de votación en domicilio y en las calles con urnas transportadas. Las listas electorales no estaban actualizadas y contenían hasta nombres de personas que ya habían muerto o salido de Crimea. La absoluta mayoría de los tártaros de Crimea no llegaron a votar y en muchos distritos de mayoría tártara las mesas de voto ni siquiera abrieron.

Lo que se siguió a este “referéndum”, la celeridad con que el Gobieron de Moscú se precipitó a reconocer sus resultados e incluir Crimea como un nuevo “sujeto de la Federación” muestra claramente que la idea de la anexión fue un plan ingeniosamente preparado y elaborado desde hace ya bastante tiempo.

¿Por qué consideramos Crimea una parte inseparable de Ucrania? Se especula mucho sobre el tema de transferencia de Crimea de Rusia a Ucrania, pero veamos los hechos históricos.

 

 

En 1954 por orden del Gobierno de la URSS la península de Crimea fue transferida de la República Federativa Socialista Soviética de Rusia a la República Socialista Soviética de Ucrania. Para eso fueron cumplidos todos los procedimientos legales necesarios y tanto el  Parlamento de la URSS como los parlamentos de las dos repúblicas votaron favorablemente. Desde entonces nuestro país ha invertido muchos miles de millones de dólares en el desarrollo de su infraestructura. Fue construido el canal de la Ucrania continental para suministrar agua potable a toda la península, líneas de transmisión eléctrica, numerosas autopistas, líneas de ferrocarril y aeródromos, además de centenas de hoteles y balnearios en la costa del Mar Negro.

En 1991 después de la desintegración de la Unión Soviética los límites territoriales de todas las ex-repúblicas soviéticas pasaron a ser fronteras de nuevos estados, y eso fue reconocido por todos, incluida Rusia que más tarde confirmó la integridad territorial de Ucrania al firmar el famoso Memorando de Budapest de 1994. Durante los últimos 23 años nadie ponía en duda esas fronteras – hasta el marzo de este año.

La población autóctona de Crimea eran los tártaros que fueron deportados en su totalidad por orden de Stalin en 1945 a las regiones lejanas de Siberia y Asia Central por supuestamente haber colaborado con los nazis alemanes durante la guerra. Tan solo en los años 90, después de que Ucrania se tornó independiente, los tártaros fueron rehabilitados y comenzaron a volver a las tierras de sus antepasados. Entonces son ellos los que deberían pronunciarse por la autodeterminación, y ellos ya han declarado que no quieren separase de Ucrania.

Por estas y por muchas otras razones nunca vamos a reconocer la anexión de Crimea – para nosotros sigue siendo una parte integrante e inalienable del Estado Ucraniano y seguimos luchando en todas las instancias jurídicas internacionales. El Ministerio de Justicia está preparando una serie de demandas judiciales a los Tribunales internacionales para reclamar la devolución de Crimea.

 

 

 

5.      La reacción internacional

Desde el inicio de la agresión rusa en Crimea Ucrania siempre sentía el fuerte apoyo de la comunidad internacional que supo distinguir muy bien el agresor que en el pleno siglo XXI se ha puesto a rediseñar las fronteras de Europa a su antojo, robando y usurpando partes del territorio del estado vecino.

Países tan distantes entre sí, pero que comparten los mismos valores democráticos, como los EEUU, el Japón, la Unión Europea, Australia, Canadá, la Corea del Sur, Turquía y muchos otros unieron sus voces para defender la integridad territorial y la soberanía de Ucrania y la inviolabilidad de sus fronteras que son principios básicos del derecho internacional y que fueron groseramente violados por un país que además ¡es miembro permanente del Consejo de Seguridad!

La mayoría de las organizaciones internacionales tales como el Consejo de Europa, la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa, la OTAN también condenaron la invasión rusa y la anexión de Crimea.

El 15 de marzo Rusia usó su derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU para bloquear la aprobación de una resolución sobre la situación en Ucrania, que fue apoyada por 13 de los 15 miembros del Consejo (incluidos la Argentina y Chile). Siendo el único país que se opuso a la decisión, dirigida a la de-escalada de la situación en Ucrania, Rusia expresó su irrespeto de los principios y objetivos fundamentales de la Carta de la ONU. El proyecto de la resolución se basaba en la inadmisibilidad de la amenaza o del uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, el principio de la solución pacífica de controversias, el no reconocimiento legítimo de la obtención de los territorios como consecuencia de la amenaza o del uso de la fuerza etc. En otras palabras, según la expresión del Representante Permanente de Francia ante las Naciones Unidas Sr. Gerard Araud, “Rusia vetó la Carta de la ONU”.

Quiero destacar que el Consejo de Seguridad durante los meses de marzo y abril se reunió 12 veces para discutir la situación en Ucrania y la delegación rusa estuvo siempre aislada en esas reuniones pues ni siquiera contaba con el apoyo de su aliado tradicional – China.

 

 

Pero el auge de la actividad de la ONU en la “cuestión ucraniana” fue sin duda el día 27 de marzo cuando el órgano político más importante y más representativo de las Naciones Unidas – la Asamblea General – reunida en una sesión extraordinaria aprobó la resolución “La integridad territorial de Ucrania” con la mayoría absoluta de votos (100 votos a favor y apenas 11 en contra). Con esta resolución, la AG confirmó su apego a la soberanía, la independencia política, la unidad y la integridad territorial de Ucrania en conformidad con sus fronteras internacionalmente reconocidas. La Asamblea General llamó a que no sea admitido cualquier cambio del estatus de la República Autónoma de Crimea y de la ciudad de Sebastopol a base de un referéndum ilegal.

Un círculo amplio de apoyo, tratándose de una resolución de la Asamblea General sobre asuntos políticos de importancia crítica, así como 47 copatrocinadores del documento que representaban diferentes regiones del mundo constituyeron una victoria más del sentido común sobre el lenguaje de la fuerza y la confirmación del firme apoyo a Ucrania frente a la agresión militar de Rusia.

A pesar de los esfuerzos políticos, diplomáticos y hasta el chantaje económico que Rusia había emprendido para movilizar a sus satélites, apenas 10 países de los 193 que son miembros de la ONU votaron junto con Moscú en contra de la resolución. Y la mayoría de esos 10 países ocupan los últimos puestos en el ranking de democracia (Corea del Norte, Siria, Sudán, Zimbabwe). Es sintomático que hasta muchos de los aliados tradicionales de Rusia en la Comunidad de Estados Independientes (como Kazajstán o Uzbekistán) prefirieron abstenerse o no participar en la votación en vez de dar su apoyo a la política agresiva de Kremlin.

Diferentes países también aplicaron sanciones dirigidas contra un círculo amplio de dirigentes rusos próximos al líder del Kremlin – esas sanciones que van desde el congelamiento de los activos bancarios y la negación de visados para poder entrar en respectivos países hasta la reducción y suspensión total de programas y proyectos de cooperación en diferentes campos, incluido el técnico-militar (Francia, Canadá). Hoy mismo Washington anunció nuevas medidas contra Rusia que abarcan a más de una decena de funcionarios del círculo íntimo de Putin, además de 17 empresas rusas, entre bancos y compañías del sector energético, cuyos bienes fueron confiscados.

 

 

Por su parte, y en la misma tendencia, la UE acordó hoy ampliar en 15 personas la lista de dirigentes rusos a los que ha decidido congelar sus bienes y prohibir el visado para acceder a territorio comunitario. La tercera etapa de sanciones que está por ser anunciada brevemente prevé duras restricciones al comercio con Rusia y va a afectar directamente unas áreas enteras de la economía rusa.

La Europa está pensando cada vez más en aumentar su autosuficiencia energética, diversificar las fuentes de hidrocarburos para no depender tanto del petróleo y gas ruso. Hace algunas semanas después de que el Parlamento Europeo votó por la suspensión de la construcción del gasoducto “South Stream” que debía traer el gas ruso a Europa por el fondo del Mar Negro, en Bulgaria fueron desmantelados los primeros tubos para recibir el gas.

Mientras tanto, Moscú se ve cada vez más aislada en la arena internacional. Todos saben que los países del G-8 decidieron excluir a Rusia de su “club” (que paso a ser G-7) por la violación de las normas del derecho internacional. Los países europeos suspendieron sus cumbres bilaterales con Rusia programadas para este año. La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa le quitó a la delegación rusa el derecho a voto y a ser electo a los órganos superiores hasta el fin de 2014… Y podría continuar esta lista pero creo que ya no es necesario. Se ha hablado inclusive de que la FIFA podría prohibir a la selección rusa a participar en el mundial de Brasil de este año, pero no se ha llegado a ese punto.

Por otro lado, entre las muestras de apoyo que el gobierno ucraniano está recibiendo de todo el mundo no puedo dejar de citar la audiencia que el Papa Francisco el sábado pasado concedió al Primer Ministro de Ucrania Arsenii Yatsenyuk. El Santo Padre que dice rezar por la paz en Ucrania todos los días le regaló a Yatsenyuk un bolígrafo con el cual se espera que pueda ser firmado el acuerdo de paz.

 

 

 

 

6.      Movimientos separatistas en el este y sur de Ucrania – ¿quien los apoya?

Pero lamentablemente la anexión de Crimea resultó ser apenas una primera parte del plan de Moscú. El reascender de los movimientos separatistas durante el mes de abril en las regiones del este y del sur de Ucrania llegó a ser la segunda etapa de una operación especial de la Federación Rusa contra Ucrania que tiene por objetivo desestabilizar la situación en el país, derrocar las autoridades legítimas de Ucrania y no permitir la realización de elecciones presidenciales del próximo 25 de mayo. Está comprobado que las acciones de grupos separatistas en estas regiones son controladas y dirigidas por los servicios rusos de inteligencia.

A pesar de las negaciones de Moscú hay numerosas pruebas y evidencias concretas que confirman que los agentes de servicios especiales rusos están involucrados en la revuelta separatista y la toma de instituciones gubernamentales en dichas regiones. Los militares que se dicen “milicias populares” están vestidos con uniformes de soldados rusos sin insignias y utilizan tipos de armas que no existen en Ucrania, como por ejemplo, la ametralladora AK-100, al igual que las tropas que llegaron a ocupar la península de Crimea antes del “referéndum” ilegal. La persona que coordina las acciones de los separatistas fue reconocido como un oficial de la inteligencia rusa de nombre Igor Strelkov.

El Servicio de Seguridad de Ucrania detuvo en las últimas semanas a algunas decenas de ciudadanos que se han confesado como agentes de servicios de espionaje rusos. Ellos se ocuparon de organizar y coordinar los trabajos subversivos en las provincias orientales dirigidas a la toma de edificios públicos y unidades militares, distribución de armas de fuego entre los “activistas” con antecedentes criminales y organización de disturbios y motines. Además, fueron interceptadas comunicaciones de radio de varios agentes de servicios secretos rusos que se encuentran en el territorio ucraniano con sus superiores, en las que ellos recibían instrucciones concretas de cómo hacer provocaciones y desestabilizar aún más la situación.

El Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania el 13 de abril tomó la decisión de conducir una operación antiterrorista en el este del país con el objetivo de proteger las vidas humanas, la integridad territorial y la seguridad del Estado Ucraniano.

Fue decidido recurrir al uso de fuerzas armadas exclusivamente contra aquellos terroristas que recusen a entregar las armas y desocupar los edificios tomados, garantizando la máxima protección a la población civil. En las localidades bajo control de los separatistas armados se multiplicaron casos de agresiones y secuestros de los periodistas y de los activistas pro-ucranianos; fueron encontrados varios cuerpos con señales de torturas, uno de ellos había sido un diputado local del partido ucraniano “Patria”.

Fue secuestrado inclusive un grupo de ocho observadores militares de varios países de la OSCE. Después de largas negociaciones soltaron apenas a uno de ellos – un sueco que sufre de diabetes – y los demás todavía permanecen en el cautiverio, a pesar de la insistencia de muchos países y del Secretario General de la ONU. Hoy se supo del atentado contra el alcalde de la ciudad de Kharkov Guennadi Kernes quien se oponía al separatismo en su región y fue gravemente herido por balas durante la corrida matinal.

Estamos observando todos los indicios del terrorismo clásico. Los terroristas (porque no podemos llamarlos más de separatistas) se atrincheran en los edificios ocupados, con mujeres y niños, usándolos como escudos humanos. Es natural que los soldados y policías ucranianos no puedan disparar contra la gente civil tomada como rehenes, por eso la operación antiterrorista se realiza con mucho cuidado y prudencia para evitar víctimas entre la población civil.

Varios dirigentes rusos, como el Ministro de Relaciones Exteriores Sergei Lavrov, el Ministro de Defensa Sergei Shoigu y otros en sus recientes declaraciones han afirmado que están listos para enviar sus tropas a Ucrania para “defender a sus compatriotas”. De esta manera han confirmado de-facto que en Ucrania oriental actúan ciudadanos rusos, y que no son apenas separatistas ucranianos que están involucrados en acciones terroristas.

Por otro lado, no deja de causar extrañeza el hecho de que Rusia que está sufriendo ella misma del terrorismo (tan sólo en los últimos meses fueron realizadas varias operaciones antiterroristas por las tropas federales en las repúblicas del Cáucaso del Norte con un número significado de bajas) ahora apoya abiertamente las acciones terroristas en Ucrania y hasta está dispuesta a mandar sus tropas a otro país para ayudar a los que toman rehenes, torturan y matan a las personas...

Los rusos creen que están en su pleno derecho a realizar investidas antiterroristas en su territorio (todo bien!), pero cuando nosotros hacemos lo mismo en nuestras tierras, nos reprochan y quieren mandar tropas para impedirlo - ¡es el colmo del cinismo!

El Ministro de defensa ruso Sergei Shoigu declaró la semana pasada que se habían iniciado unos nuevos ejercicios militares junto a la frontera con Ucrania, “llevando en consideración lo que está pasando” en nuestro país. De esta forma el gobernante ruso reconoció de manera explícita que toda la actividad militar y la concentración de fuerzas cerca de la frontera oriental ucraniana en los últimos meses (más de 40 mil efectivos) no tenía el carácter planificado como estaban afirmando, pero sí era preparación de una posible invasión militar a Ucrania.

Hay muestras irrefutables que la operación para desmembrar la región de Donbás se había planeado minuciosamente con mucha antecedencia y que el guión que está siendo utilizado se asemeja mucho al que fue aplicado en Crimea.

 

7.      Los acuerdos de Ginebra y su cumplimiento

La reunión cuatripartita que fue celebrada en Ginebra el 17 de abril con la participación de los jefes de las diplomacias de Ucrania, Rusia, los EEUU y la Unión Europea fue un compromiso posible que en un primer momento pareció traer primeras señales de una posible de-escalada de la situación que se vive en las regiones del este de Ucrania.

Esta reunión era considerada como un primer paso para obligar a la parte rusa a retornar a las relaciones internacionales civilizadas y la observación de las normas del derecho internacional. Es importante que el representante del gobierno de Moscú que dice no reconocer el gobierno de Ucrania se haya sentado a la misma mesa de negociación y haya puesto su firma bajo la declaración conjunta.

Somos realistas y desde el inicio no teníamos muchas esperanzas de que se iban a cumplir sus compromisos. ¡Ya han violado el Memorando de Budapest y tantos otros acuerdos bilaterales con Ucrania, sin hablar ya de los principios del derecho internacional! Pero veamos lo que decía el documento.

 

Todas las partes, incluida la Federación de Rusia, se han comprometido a abstenerse de los actos de violencia, intimidación y provocaciones. Se esperaba que la parte rusa cesara la actividad de grupos subversivos en el territorio de Ucrania, así como el apoyo a los grupos separatistas en dichas regiones de Ucrania. Se acordó asimismo el desarme de todas las formaciones armadas ilegales y la liberación de los edificios administrativos ocupados por ellas.

¡Esto no llegó a cumplirse en Donetsk ni en Lugansk, pero en la capital los manifestantes del Maidan ya desocuparon el edificio de la Municipalidad de Kiev que fue uno de los centros de resistencia!

Además, el Ministerio del Interior y el Servicio de Seguridad de Ucrania continúan a desarmar todos los movimientos, sectores y agrupaciones radicales que violan la legislación, habiendo confiscado hasta la fecha más de 6 mil armas ilegales.

¡Estamos cumpliendo!

El documento indicaba claramente que el extremismo y la intolerancia, incluidas las manifestaciones de antisemitismo, que caracterizan las acciones de los separatistas en el este y sur de Ucrania, eran inadmisibles. El Servicio de Seguridad de Ucrania ya inició la investigación por el hecho de la distribución de panfletos de contenido antisemita en la región de Donetsk.

Para cumplir los acuerdos de Ginebra el Gobierno de Ucrania ya se ha elaborado y dio entrada en el Parlamento un proyecto de ley sobre la amnistía de los participantes de disturbios en masa en el Este de Ucrania que abarcará a aquellos protestantes que depongan las armas y desocupen los edificios tomados, con excepción de aquellos que hayan cometido graves crímenes.

¡Estamos cumpliendo!

Al mismo tiempo fue declarado el inicio inmediato de la reforma constitucional que será realizada a base de la descentralización y la ampliación de poderes de las regiones. La primera reunión ampliada de la Comisión para la Constitución del Parlamento fue celebrada con la participación de todas las fuerzas políticas y de todas las regiones. Según el Gobierno Ucraniano, la discusión de las reformas constitucionales será amplia y comprensiva, y la designación de nuevos líderes regionales va a ejecutarse llevando en consideración la opinión de los habitantes de cada región.

En este sentido para nosotros fue muy importante el hecho de que todas las partes de las negociaciones de Ginebra reconocieron que la realización de reformas políticas y económicas es un asunto interno de Ucrania.

Y aquí quisiera hacer hincapié en lo siguiente. Estamos hartos que nuestros vecinos del norte nos dicen todos los días lo que debemos hacer en nuestro país, que tipo de estado debemos construir, como tenemos que proteger las minorías étnicas, que hacer con las lenguas nacionales, como conducir el proceso electoral etc. No damos lecciones a nadie y tampoco queremos que se metan en nuestros asuntos internos enseñándonos como tenemos que comportarnos en nuestra propia casa.

 

8.      Ucrania – ¿un país dividido?

Se habla mucho, sobre todo, en los media internacionales que Ucrania está claramente dividida entre los prorrusos que viven en las regiones del este y del sur, y los pro-europeos que en su mayoría hablan ucraniano y que viven en el centro y oeste del país.

La verdad es que eso es más un mito que se cultivaba activamente durante muchos años por fuerzas externas a nuestro país. Sí, no puedo negar que la diferencia lingüística existe, pero al mismo tiempo casi todos los ucranianos somos bilingües y podemos utilizar las dos lenguas, que además son bastante próximas, en casa, en el trabajo o en cualquier lugar.

Lo que sí se ha manifestado durante los últimos meses de lucha por nuestra verdadera independencia es que el pueblo ucraniano se haya unido sobre todo frente a la amenaza externa, frente a la agresión que estamos sufriendo y ya no importa mucho el idioma que uno habla. En el Euromaidán estaban representantes de todas las etnias que componen el pueblo de Ucrania – junto con rusos y ucranianos estaban polacos, búlgaros, tártaros, húngaros, judíos y muchos otros. Entre las primeras víctimas mortales de los combates por la democracia estaban un georgiano y un bielorruso.

Por supuesto que hay grupos extremistas pro-rusos en el oriente y nacionalistas ucranianos en el occidente del país, como hay esos grupos en casi todos los países del mundo. Los separatistas armados que tomaron edificios en el este de Ucrania son una parte muy pequeña que no representa los intereses de todos los habitantes de esas regiones.

Como mostraron las últimas encuestas sociológicas celebradas en regiones del este de Ucrania, la absoluta mayoría (más de 70%) de los habitantes de esas regiones no quiere separarse de Ucrania y prefiere vivir en un estado unitario, oponiéndose a las tentativas de imponer desde fuera el modelo “federativo” que solo podría destruir la unidad del país.

Puedo citar un caso inédito en nuestra historia contemporánea, pero muy característico de la situación actual, que tuvo lugar en marzo - en el período de máxima tensión provocada por los sucesos de Crimea. Por un día los habitantes de la ciudad occidental de Lviv, el baluarte del nacionalismo ucraniano, decidieron todos a hablar en ruso, totalmente en contra de sus costumbres, al tiempo que los habitantes de Donetsk – capital industrial del Donbás prorruso y oriental – se pusieron a comunicarse en ucraniano. Una cosa atípica, fuera de común pero que ha mostrado claramente la voluntad de todo el pueblo de continuar viviendo en un solo Estado Ucraniano. Después de la secesión de Crimea muchos de los habitantes rusófonos se trasladaron a vivir en regiones occidentales de Ucrania donde 90 % de los habitantes hablan en ucraniano.

Las acciones belicistas de Rusia tuvieron un efecto adverso: se ha elevado de una manera excepcional el nivel de la autoconsciencia del pueblo ucraniano. Hay numerosos ejemplos de eso: desde el boicote de mercancías rusas en los supermercados ucranianos hasta la anulación de giras de los artistas rusos en Ucrania.

Así que estoy seguro que si no fuera por el “apoyo” de las fuerzas externas, hoy no tendríamos esos movimientos separatistas que ponen en peligro la integridad territorial de nuestro país.

 

9.      La proyección de un futuro desarrollo de la situación

El gobierno de Ucrania, con el apoyo del Consejo de Europa y de otros organismos internacionales, ha iniciado el proceso de la reforma constitucional con el fin de dar más autonomía a las regiones. La descentralización del poder prevista en el ámbito de esta reforma prevé la transferencia de más poderes y facultades a las autoridades regionales para que puedan tomar todas las decisiones relativas al funcionamiento de sus regiones en el nivel local, sin esperar el aval o el financiamiento de sus programas socioeconómicos de la capital, como era hasta ahora.

 

Fue iniciado un amplio diálogo nacional donde serán escuchadas las opiniones de representantes de todas las regiones – del norte, del sur, del centro, del oriente y del occidente. Un grupo especial, creado por el Parlamento, está elaborando el proyecto de la nueva Constitución que va a considerar las mejores prácticas internacionales presentadas por los expertos de la Comisión de Venecia del Consejo de Europa.

El proyecto de la nueva ley lingüística está siendo preparado por una comisión especial del parlamento. Pero hasta ahora continúa en vigor la ley aprobada en 2012 que prevé la posibilidad de otorgar un estatus de la lengua regional al idioma que es hablado por más de 10% de la populación de una determinada región. Y esta ley ha funcionado bien en las regiones del este y del Sur de Ucrania, incluida Crimea donde los ruso-parlantes no tenían ninguna dificultad en comunicarse, enseñar a los niños en las escuelas y desempeñar todas las funciones públicas en ruso. No había en esas regiones ninguna persecución contra los ruso-parlantes, nadie los obligaba a hablar ucraniano, era más una mentira de la propaganda rusa para justificar la invasión militar.

Esperamos que las elecciones presidenciales del 25 de mayo se desarrollen de manera democrática, a pesar de todas las tentativas de las fuerzas externas de socavarlas, y que tengamos un presidente legítimo que será reconocido por todo el mundo. Invitamos a miles de observadores internacionales para que acompañen esas elecciones y confirmen la observación de patrones democráticos. Hay 23 candidatos registrados que representan toda la gama de fuerzas políticas – así que los electores tendrán de quien elegir…

 

10.    ¿Dónde va a parar el expansionismo ruso?

Creo que nadie ahora podría responder a esta pregunta. Uno de los politólogos norteamericanos más conocidos de todos los tiempos, consejero de varios presidentes Zbigniew Brezinsky dijo en 1994: “Rusia puede ser imperio o democracia, pero nunca las dos cosas al mismo tiempo. Sin Ucrania Rusia deja de ser un imperio”. El propio Presidente Putin había declarado en varias ocasiones que la desintegración de la Unión Soviética en 1991 fue la “mayor tragedia geopolítica del siglo XX”.

Pues no es difícil deducir de allí las verdaderas intenciones de los gobernantes de Kremlin – restablecer el antiguo Imperio Ruso, reunir bajo su protección a los estados que otrora formaban parte de ese imperio y volver al mundo bipolar que había existido durante de la Guerra Fría. La primera tentativa fue con la agresión en Georgia en 2008, con la secesión de Abkhasia y la Osetia del Norte. Ahora fue Crimea y las tentativas de aplicar el mismo escenario en la Ucrania Oriental. ¿Quién será la siguiente víctima?

¿Será Moldavia que tiene un enclave de populación rusa? En su territorio está situada la autoproclamada República de Transnistria que no está reconocida por nadie excepto Moscú y cuyo “parlamento” ya después de la anexión de Crimea se dirigió al Gobierno ruso con el pedido de enviar sus tropas para “proteger a los compatriotas amenazados”.

¿Serán las repúblicas del Báltico donde también vive una gran populación rusófona que, según algunas declaraciones de dirigentes rusos, también puede necesitar de “protección”?

Toda la Europa está en alerta. No es por acaso que la OTAN haya tomado la decisión de desplegar más tropas en Polonia, Eslovaquia y países bálticos junto a la frontera rusa. El fantasma de la tercera guerra mundial ya no es apenas cosa de ciencia ficción…

Si la situación actual se mantiene, sería un golpe mortal contra todo el sistema europeo de seguridad del perìodo pos-guerra fría. Pues hasta ahora estaba claro que la integridad territorial de un país era intocable. Y ahora parece que estamos volviendo a los tiempos de violencia cuando cualquier país que sea militarmente fuerte podría cambiar la línea de fronteras nacionales. Y eso es inadmisible en el pleno siglo XXI, por eso estamos convencidos de que el agresor debe ser parado a todo costo y mediante esfuerzos mancomunados.

A pesar de todo, somos optimistas. Creemos que la presión externa ejercida sobre Kremlin desde todas las direcciones y el continuo aislamiento del Gobierno de Moscú en la arena internacional puedan hacer al agresor retroceder, a retirar sus agentes de Ucrania y las tropas de la frontera de nuestro país, a volver a las normas y principios del derecho internacional, a una coexistencia civilizada y pacífica, propia de las relaciones internacionales del siglo XXI.

Somos un pueblo pacífico, no queremos una guerra, queremos vivir en paz, educar a nuestros hijos y resolver los asuntos socieoeconómicos en un ambiente de paz y tranquilidad, por eso estamos dispuestos a negociarlo todo – desde cuestiones de autonomía regional hasta los asuntos lingüísticos etc., pero sin presión ni agresión externa, sin hombres armados desplazándose por nuestras tierras.

El pueblo ucraniano ya ha sufrido bastante en los últimos meses, por eso llamamos a todos que nos dejen en paz para que podamos hacer todas las reformas necesarias para retornar al camino de la democracia y el crecimiento!

¡Muchas gracias por su atención!

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