El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania expresa su preocupación por la intensificación de las represalias antiucranianas por las fuerzas ocupantes rusas en el territorio temporalmente ocupado de la República Autónoma de Crimea.
Las fuerzas ocupantes rusas no cesan la política de limitación de los derechos educativos de los ciudadanos de Ucrania que residen en la República Autónoma de Crimea y continúan la represión contra los periodistas ucranianos y todos los ciudadanos que no están de acuerdo con la ocupación violenta y fraudulenta de la península por el Kremlin. Asimismo comenzaron la persecución masiva y la violencia física contra el clero y los fieles de la Eparquía de Crimea de la Iglesia ortodoxa ucraniana del Patriarcado de Kyiv.
La discriminación, la presión y las amenazas a las que estaban sometidos en los últimos tres meses, se han intensificado. Ahora son objeto de palizas. Se destruyen bienes y se incautan edificios de culto por los bandidos armados de Rusia. El 1 de junio del año corriente los llamados cosacos rusos armados destrozaron la Iglesia de la Santísima Virgen en el pueblo Perevalne, cometieron represalias contra los creyentes pacíficos, entre ellos contra mujeres y niños. Estos crímenes por los invasores rusos representan una amenaza real para la vida y seguridad del clero de la Eparquía de Crimea, sus familias y los fieles.
Las autoridades rusas en el territorio temporalmente ocupado de la República Autónoma de Crimea son responsables de la violación de los derechos y libertades fundamentales de la población de Crimea. La Federación de Rusia muestra una vez más su desprecio a los principios del derecho internacional, cometiendo tentativa de los más altos valores humanos para la "justificación" de sus intenciones criminales e intereses políticos.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania exige que la Federación de Rusia cese la política bárbara e hipócrita que representa una amenaza no sólo a Ucrania y sus ciudadanos, sino también a toda la comunidad internacional.