En Ucrania estamos decepcionados con la terminación del “Tratado entre los Estados Unidos y la URSS sobre la liquidación de misiles de alcance medio y corto” (Tratado INF) por causa de la situación creada por Rusia en torno al mismo, y entendemos las acciones forzadas de los EEUU.
Durante tres décadas este Tratado fue uno de los elementos de la estabilidad estratégica y seguridad en el mundo. Sin ser formalmente parte del Tratado INF, Ucrania cumplía rigorosamente sus estipulaciones durante todo el tiempo de su existencia. En 1988-1991 en Ucrania fueron eliminados todos los misiles balísticos y de crucero de emplazamiento terrestre, de alcance corto (entre 500 y 1000 kilómetros) y medio (entre 1000 y 5500 kilómetros), así como 25 instalaciones relacionadas con los mismos.
Ucrania, junto con los EEUU, condenó el desarrollo y las pruebas del misil balístico RS-26 “Rubezh” por Rusia para un rango de alcance de cerca de 2,200 km, así como la extensión de características de combate del conjunto misilístico táctico-operativo “Iskander-M”. En Ucrania estamos especialmente preocupados con la información de que Rusia ya desarrolló y emplazó un sistema de misiles nucleares de rango medio, capaz de alcanzar algunas capitales europeas, así como por la realización de ejercicios militares, en marzo de 2019 en la Crimea ocupada, con la utilización del conjunto “Iskander-M”.
En respuesta al accionar agresivo de Rusia y considerando la terminación del Tratado INF Ucrania acelera el diálogo con la OTAN para discutir posibles vías de fortalecimiento de la capacidad defensiva de todo el flanco Este de la Alianza.